Tumba zapoteca de 1.400 años de antigüedad revela antiguas creencias sobre la muerte y el poder

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Arqueólogos en México han desenterrado una tumba zapoteca de 1.400 años de antigüedad notablemente conservada, que presenta una imponente escultura de búho que encarna la comprensión de la cultura sobre la muerte y la reverencia ancestral. El descubrimiento, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, es considerado el hallazgo arqueológico más significativo realizado en México en más de una década.

El descubrimiento y el contexto histórico

La tumba estaba ubicada en San Pablo Huitzo, Oaxaca, y data aproximadamente del año 600 d.C., un período en el que la civilización zapoteca floreció en el sur de México. Los zapotecas, conocidos como el “pueblo de las nubes”, establecieron una sociedad compleja alrededor del año 700 a.C., que duró hasta la conquista española en 1521. A pesar de siglos de declive, cientos de miles de personas de habla zapoteca continúan viviendo en México hoy, manteniendo tradiciones vinculadas a esta antigua herencia.

La existencia de la tumba salió a la luz después de que las autoridades investigaran informes de saqueos en el lugar. Esto pone de relieve una cuestión crítica: muchas tumbas zapotecas han sido saqueadas antes de un estudio arqueológico adecuado, lo que ha resultado en una pérdida irreversible de conocimiento. Por lo tanto, el estado intacto de la tumba de Huitzo es especialmente valioso.

Significado simbólico del búho

En la entrada de la tumba se encuentra un llamativo búho tallado, con el pico abierto para revelar el rostro pintado de un señor zapoteca. En la cultura zapoteca, el búho representaba tanto la muerte como el poder, lo que sugiere que la escultura tenía la imagen de un antepasado a quien la tumba honra. Estas imágenes resaltan la cosmovisión zapoteca donde la muerte no era simplemente un final, sino una transición gobernada por poderosos símbolos y espíritus ancestrales.

Detalles intrincados dentro de la tumba

Más allá de la entrada, una puerta tallada conduce a cámaras decoradas con vívidos murales en blanco, verde, rojo y azul. Estas pinturas representan una procesión fúnebre cargando copal, un árbol sagrado con resina quemada en ceremonias prehispánicas mesoamericanas. Encima de la entrada hay losas de piedra grabadas con nombres calendáricos, un sofisticado sistema de denominación en el que a las personas se les asignaban símbolos según su fecha de nacimiento. Flanqueando la entrada hay figuras de un hombre y una mujer, posiblemente antepasados ​​o guardianes de la tumba.

Implicaciones para comprender la cultura zapoteca

La Secretaria de Cultura de México, Claudia Curiel de Icaza, describe la tumba como un “descubrimiento excepcional” por su preservación y los conocimientos que proporciona sobre las estructuras sociales, los rituales funerarios y la cosmovisión zapoteca. La arquitectura y las pinturas de la tumba demuestran una sociedad altamente organizada con creencias religiosas complejas.

Actualmente, los arqueólogos están trabajando para conservar el sitio y analizar evidencia cerámica, iconografía y huesos humanos recuperados. Esta tumba se suma a más de una docena de otras tumbas zapotecas descubiertas en Oaxaca en la última década, cada una de las cuales contribuye a una creciente comprensión de esta antigua civilización.

La tumba de Huitzo es un motivo de orgullo para los mexicanos y un testimonio de la grandeza de México.

La preservación de este sitio es vital para que las generaciones futuras estudien y aprendan de una cultura que floreció durante milenios antes de la conquista española.

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