La administración Trump desmantela la conclusión sobre el peligro climático y prepara el escenario para un enfrentamiento legal

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La decisión de la administración Trump de rescindir formalmente la “determinación de peligro” -una piedra angular de la política climática de Estados Unidos- prácticamente garantiza una nueva ola de demandas, que probablemente culminen en una batalla en la Corte Suprema. Esta medida elimina efectivamente la base científica para regular las emisiones de gases de efecto invernadero en virtud de la Ley de Aire Limpio, lo que podría remodelar la política climática federal en los años venideros.

Contexto histórico: el papel de la Corte Suprema

La conclusión de peligro en sí se originó a partir de un fallo de la Corte Suprema de 2007 en Massachusetts v. EPA. El tribunal ordenó a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) determinar si los gases de efecto invernadero representaban una amenaza para la salud pública y, de ser así, regularlos en consecuencia. Posteriormente, la EPA afirmó que los gases de efecto invernadero ponen en peligro la salud pública, lo que dio lugar a regulaciones como el Plan de Energía Limpia.

Sin embargo, la mayoría conservadora de la actual Corte Suprema presenta un obstáculo importante para restablecer esas regulaciones. A diferencia del tribunal de hace dos décadas, los jueces de hoy pueden estar más inclinados a defender la decisión de la EPA de eliminar el fallo de peligro, destruyendo efectivamente la base legal para la acción climática.

Estrategia legal y resultados potenciales

Los grupos ambientalistas y los estados liderados por los demócratas están preparando impugnaciones legales, pero los expertos reconocen los riesgos. Un fallo de la Corte Suprema en su contra podría debilitar permanentemente la capacidad del gobierno federal para regular los gases de efecto invernadero, incluso en administraciones futuras.

“Si la norma sobrevive a los desafíos legales, podría hacer que la política climática federal estadounidense sea a prueba de pendulos contra una barrida demócrata en 2028”, señala la firma consultora Clearview Energy Partners.

A pesar de este riesgo, algunos defensores argumentan que la inacción es una amenaza mayor. Como afirmó Andrés Restrepo, abogado del Sierra Club: “No se puede simplemente quedarse impasible y dejar que la EPA destruya su propia autoridad porque se tiene miedo de un fallo potencialmente negativo”.

Implicaciones para la futura política climática

La medida de la administración indica un esfuerzo más amplio para aislar la política climática de futuros cambios políticos. Al desmantelar el fundamento científico de la regulación, pretenden dificultar que las administraciones posteriores reafirmen el control climático. Las batallas legales que se avecinan determinarán si esta estrategia tiene éxito y si el gobierno federal de Estados Unidos conserva el poder para abordar el cambio climático de manera efectiva.

El resultado a largo plazo depende de cómo los tribunales interpreten la Ley de Aire Limpio y de hasta qué punto la Corte Suprema prioriza el consenso científico sobre la conveniencia política. De todos modos, esta decisión subraya un cambio fundamental en la política climática de Estados Unidos: uno en el que la autoridad científica está cada vez más subordinada a objetivos políticos de corto plazo.

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