La disposición de apertura estándar en el ajedrez (con colocación simétrica de las piezas) puede no ser tan equilibrada como parece. Un nuevo análisis revela que incluso en variantes de ajedrez aleatorias, algunas posiciones iniciales todavía favorecen a un jugador sobre otro, desafiando la noción de que el caos garantiza la justicia.
El problema de la previsibilidad
El ajedrez tradicional comienza siempre de forma idéntica. Esta previsibilidad permite a los jugadores de élite memorizar movimientos iniciales óptimos, lo que a veces conduce a partidos obsoletos y predeterminados. Para contrarrestar esto, el gran maestro de ajedrez Bobby Fischer propuso Chess960 en la década de 1990: una variante en la que las piezas de la última fila se asignan al azar (manteniendo ciertas reglas para la colocación del alfil, la torre y el rey). La idea era eliminar la memorización como ventaja, obligando a los jugadores a depender más de la habilidad.
Chess960 ha ganado popularidad, e incluso campeones mundiales como Magnus Carlsen han experimentado con él para poner a prueba sus habilidades. El concepto parecía simple: los comienzos aleatorios equivalen a equidad. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que esto no es del todo cierto.
Aleatoriedad desigual: la ventaja sutil de las blancas
Marc Barthelemy de la Universidad Paris-Saclay analizó las 960 posiciones iniciales posibles de Chess960 utilizando el motor de ajedrez Stockfish. Sus hallazgos muestran que la aleatoriedad no elimina la ventaja; simplemente lo cambia. Algunas configuraciones favorecen claramente al blanco (que se mueve primero), mientras que otras dan al negro una ligera ventaja.
El método de Barthelemy evaluó las posiciones basándose en la complejidad : qué tan difícil es para cualquiera de los jugadores determinar el movimiento inicial óptimo. Las posiciones en las que la mejor jugada ofrece sólo una ventaja marginal sobre las alternativas obligan a un análisis más profundo, lo que aumenta la complejidad. Encontró que ciertas configuraciones, como BNRQKBNR, son mucho más complejas que otras, mientras que QNBRKBNR es más equilibrada.
¿Está sobrevalorada la equidad?
La implicación es que los organizadores del torneo podrían lograr partidos más justos evitando posiciones iniciales altamente asimétricas. Sin embargo, algunos expertos sostienen que esto frustra el propósito de Chess960. Vito Servedio, del Complexity Science Hub, sostiene que la verdadera justicia reside en la aleatoriedad inherente, no en configuraciones artificialmente equilibradas. Una preparación excesiva para puestos específicos podría anular los beneficios de la imprevisibilidad.
“Es más justo porque empiezas con tu oponente en el mismo pie… Un gran maestro conoce miles de líneas iniciales en el ajedrez estándar, pero no puede conocer las líneas iniciales en todas las posiciones [Chess960]”.
El estándar promedio: un resultado inesperado
Sorprendentemente, la posición inicial estándar del ajedrez no es particularmente extrema en términos de equidad o complejidad. El análisis de Barthelemy lo sitúa firmemente en medio de los 960 arreglos posibles. Esto plantea una pregunta curiosa: ¿por qué la historia se decidió por este escenario aparentemente anodino?
La respuesta sigue siendo una incógnita. Como señala Servedio, podría ser una coincidencia, pero no podemos asegurarlo. La definición misma de “dificultad” también importa. Algunos investigadores, como Giordano de Marzo de la Universidad de Konstanz, sostienen que la verdadera dificultad radica en tener sólo un movimiento correcto en una posición, en lugar de elegir entre opciones casi iguales.
En última instancia, aún no está claro si una mayor complejidad medida se traduce en un juego más desafiante. Sin embargo, si las posiciones complejas se correlacionan con tiempos de pensamiento más prolongados, la medida de Barthelemy podría proporcionar una herramienta valiosa para evaluar la equidad del ajedrez.
La investigación destaca el hecho de que la aleatoriedad no garantiza la igualdad. Incluso en un sistema aparentemente caótico, pueden persistir ventajas sutiles, lo que nos obliga a reevaluar nuestras suposiciones sobre la justicia en el ajedrez y más allá.


















