Besar, un comportamiento a menudo asociado con el romance y la intimidad, puede tener raíces evolutivas más profundas de lo que se pensaba anteriormente. Una nueva investigación sugiere que la práctica podría remontarse a 21 millones de años y tener su origen en un antiguo ancestro simio. Si bien los registros históricos indican que se besaron en civilizaciones antiguas como Mesopotamia y Egipto hace unos 4.500 años, la prevalencia de este comportamiento en sólo aproximadamente el 46% de las culturas humanas ha llevado a algunos a creer que es una invención cultural relativamente reciente. Sin embargo, cada vez hay más pruebas que sugieren lo contrario.
El caso de los besos antiguos
Las observaciones de simios modernos (chimpancés, bonobos y orangutanes) en contacto de labios con labios, combinadas con hallazgos de intercambio de bacterias orales entre neandertales y Homo sapiens, plantean la posibilidad de que los besos sean anteriores a la historia escrita. Investigadores dirigidos por Matilda Brindle de la Universidad de Oxford se propusieron investigar esta posibilidad definiendo el beso como un contacto boca a boca no antagonista que implica el movimiento de los labios, excluyendo actividades como la transferencia de alimentos.
Utilizando un enfoque estadístico riguroso llamado modelado bayesiano, el equipo mapeó el comportamiento de los besos en un árbol genealógico de primates, simulando 10 millones de escenarios evolutivos. Los resultados sugieren que el beso probablemente evolucionó en los simios ancestrales hace entre 21,5 y 16,9 millones de años, con un 84% de probabilidad de que los neandertales también lo practicaran.
“Obviamente, son sólo neandertales besándose; no sabemos a quién besan”, dice Brindle. “Pero junto con la evidencia de que los humanos y los neandertales tenían un microbioma oral similar y que la mayoría de los humanos de ascendencia no africana tienen algo de ADN neandertal, diríamos que probablemente se estaban besando, lo que definitivamente le da un giro mucho más romántico a las relaciones entre humanos y neandertales”.
¿Por qué evolucionaron los besos?
Las razones exactas detrás de la evolución de los besos aún no están claras, pero existen dos hipótesis principales. Uno sugiere que los besos pueden haber servido como una forma para que los animales evaluaran la calidad de la pareja. El mal aliento, por ejemplo, podría haber sido una señal para evitar la reproducción con una pareja no saludable. Otra teoría propone que los besos se originaron a partir de conductas de acicalamiento y se desarrollaron para fortalecer los vínculos sociales y reducir la tensión, de manera similar a cómo los chimpancés “besan y reconcilian” después de los conflictos.
Naturaleza versus cultura
Si bien la evidencia respalda un origen evolutivo de los besos, las influencias culturales sin duda desempeñan un papel. La práctica no es universal entre las sociedades humanas, lo que sugiere que puede haber sido adoptada o abandonada en función de preferencias culturales a lo largo del tiempo. A pesar de esto, la investigación indica que besar no es simplemente una invención moderna, sino más bien un comportamiento profundamente arraigado con raíces antiguas.
Los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre nuestra historia evolutiva compartida, sugiriendo que incluso los comportamientos más íntimos pueden haber sido moldeados por millones de años de selección natural.


























