Los virus gigantes desafían la definición de vida

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Una nueva investigación demuestra que algunos virus gigantes codifican su propia maquinaria de producción de proteínas, desdibujando la línea entre organismos vivos y no vivos. Este descubrimiento sugiere que estos virus no son simplemente parásitos pasivos, sino que manipulan activamente las células huésped para maximizar su propia replicación, incluso en condiciones difíciles. Las implicaciones son significativas y plantean preguntas sobre los orígenes de los virus y la naturaleza misma de la vida celular.

El auge de los virus gigantes

Desde 2003, cuando se identificó el primer “mimivirus” en el Reino Unido, los virus gigantes han cautivado a los biólogos. Estos virus, algunos más grandes que las bacterias, poseen estructuras y genomas complejos que contienen cientos de genes. A diferencia de los virus típicos, que dependen exclusivamente de la maquinaria de la célula huésped para reproducirse, los virus gigantes codifican componentes del proceso de traducción (el paso en el que la información genética se convierte en proteínas) dentro de su propio ADN.

Control viral de la síntesis de proteínas

Investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard, dirigidos por Max Fels, investigaron cómo los mimivirus secuestran las células de las amebas. Descubrieron que los virus ensamblan un complejo dentro de la célula huésped que redirige la maquinaria de síntesis de proteínas, asegurando la producción de proteínas virales. Los experimentos en los que se desactivaron los genes virales responsables de este complejo dieron como resultado una reducción de 100.000 veces en la producción viral. Esto confirma que el complejo viral no sólo está presente, sino que es activamente esencial para una replicación eficiente.

Orígenes evolutivos: ¿Ascendencia celular o robo de genes?

La capacidad de los virus gigantes para controlar la síntesis de proteínas plantea una pregunta fundamental: ¿de dónde viene esta capacidad? Existen dos teorías principales. Uno sugiere que los virus gigantes evolucionaron a partir de formas de vida celulares antiguas y ahora extintas. El otro propone que acumularon gradualmente genes robados de sus anfitriones durante millones de años. Frank Aylward, de Virginia Tech, señala que el entorno fluctuante dentro de los huéspedes unicelulares (como las amebas) puede haber seleccionado virus con un control más flexible sobre la producción de proteínas.

Preguntas sin resolver e investigaciones futuras

El genoma del mimivirus codifica aproximadamente 1.000 proteínas, pero las funciones de la mayoría siguen siendo desconocidas. Los investigadores todavía están trabajando para comprender exactamente cómo estos virus regulan la producción de proteínas durante la infección. Hiroyuki Ogata, de la Universidad de Kyoto, señala que este estudio desafía la visión tradicional de los virus como entidades pasivas, revelando su capacidad para remodelar sistemas moleculares fundamentales. Esta investigación destaca que los virus pueden ser impulsores dinámicos de la evolución, no sólo espectadores.

El descubrimiento de virus gigantes con síntesis de proteínas autodirigida obliga a los científicos a reevaluar los límites entre la vida y la no vida. Los hallazgos sugieren que estos virus pueden representar una rama evolutiva única, potencialmente descendiente de organismos celulares antiguos o ladrones de genes altamente adaptados. Sin duda, una mayor investigación sobre estas entidades complejas remodelará nuestra comprensión de la evolución viral y los componentes fundamentales de la vida misma.

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