El Runit Dome, una enorme estructura de hormigón en la isla Marshall de Runit, está mostrando signos de deterioro y fugas, lo que genera serias preocupaciones sobre la contención a largo plazo de desechos altamente radiactivos. Construida a finales de la década de 1970, la cúpula pretendía ser una solución temporal para enterrar más de 120.000 toneladas de material contaminado por décadas de pruebas nucleares estadounidenses, algunas de las cuales excedían el poder destructivo de Hiroshima y Nagasaki. Sin embargo, la vulnerabilidad de la estructura al aumento del nivel del mar y las marejadas ciclónicas ahora amenaza con liberar cantidades letales de plutonio en el Océano Pacífico.
La historia del domo Runit
En 1958, el ejército estadounidense detonó una explosión nuclear de 18 kilotones en la isla Runit como parte de la Operación Cactus. Después de la prueba, el cráter resultante se llenó con tierra y escombros contaminados, creando lo que se conoció como Runit Dome. La cúpula en sí se construyó entre 1977 y 1980, pero nunca fue diseñada para ser una solución de almacenamiento permanente. Su base sin revestimiento descansa sobre sedimentos de coral porosos, lo que ha permitido que el agua subterránea penetre en la cúpula con el tiempo.
Riesgos actuales: aumento del nivel del mar y deterioro estructural
Los expertos advierten que la integridad de la cúpula se está deteriorando rápidamente. Se han observado grietas en el hormigón y la isla se encuentra apenas a dos metros sobre el nivel del mar. Los científicos del clima predicen que las Islas Marshall experimentarán al menos un aumento del nivel del mar de un metro para 2100, lo que sumergiría porciones importantes de la isla Runit y potencialmente rompería la cúpula.
Esto no es simplemente una cuestión ambiental; es una crisis humanitaria a punto de suceder. La isla está ubicada a solo 20 millas de comunidades habitadas que dependen de la laguna para su sustento. La presencia de plutonio-239, un isótopo radiactivo con una vida media de más de 24.000 años, plantea una amenaza existencial para la región.
Evaluaciones de expertos e investigaciones en curso
El experto en radiactividad marina Ken Buesseler, del Instituto Oceanográfico Woods Hole, ha afirmado que las fugas son actualmente “relativamente pequeñas”, pero advierte que el seguimiento continuo es crucial. La química de la Universidad de Columbia Ivana Nikolic-Hughes, que visitó el sitio en 2018, detectó niveles elevados de radiación en muestras de suelo tomadas fuera de la cúpula. Su investigación indica que es posible que ya se estén produciendo fugas, ya sea desde el propio domo o debido a esfuerzos de limpieza anteriores y desordenados.
“Dado que el nivel del mar está aumentando y hay indicios de que las tormentas se están intensificando, nos preocupa que la integridad de la cúpula pueda estar en peligro”, afirmó Nikolic-Hughes en una entrevista con la Australian Broadcasting Corporation.
El Laboratorio Nacional del Noroeste del Pacífico del Departamento de Energía de EE. UU. también ha confirmado que las marejadas ciclónicas y el aumento del nivel del mar son los principales riesgos para el sitio.
La necesidad de rendir cuentas
Investigadores como Nikolic-Hughes y Hart Rapaport han instado a Estados Unidos a asumir la responsabilidad de una limpieza adecuada de los desechos nucleares. Como observó la relatora especial de la ONU, Paula Gaviria Betancur, el legado de los ensayos nucleares estadounidenses continúa desplazando a las comunidades marshalesas, y el cambio climático ahora amenaza con desplazar a miles más. El Runit Dome representa un crudo recordatorio de las consecuencias a largo plazo del colonialismo nuclear y la urgente necesidad de remediación ambiental.
La cúpula en decadencia es más que un simple problema técnico; es un fracaso político y moral. No abordar la cuestión tendrá consecuencias catastróficas para las Islas Marshall y la región del Pacífico en general.


















