Los investigadores han descubierto que los ratones exhiben asistencia cooperativa en el parto, un comportamiento previamente conocido sólo en humanos y ciertos primates. Este hallazgo cuestiona las suposiciones sobre la naturaleza limitada del cuidado en el reino animal, lo que sugiere que la ayuda mutua durante el parto puede estar mucho más extendida de lo que se pensaba anteriormente.
El descubrimiento y el experimento
El comportamiento se observó por primera vez durante estudios no relacionados sobre la actividad cerebral de ratones en trabajo de parto. Los investigadores de NYU Langone Health notaron que los compañeros de jaula intervinieron activamente cuando una ratona preñada luchaba por dar a luz a sus crías. Para confirmar que esto no fue accidental, diseñaron genéticamente ratones que carecían de receptores de oxitocina, esenciales para las contracciones uterinas, lo que a menudo conduce a complicaciones fatales en el parto.
El estudio dividió a las ratonas preñadas en dos grupos: uno emparejado con ratones madre experimentados y el otro alojado solo. Los resultados fueron crudos. Nueve de cada diez ratones asistidos por madres experimentadas sobrevivieron al parto, y el 90% de sus crías también sobrevivieron. Por el contrario, solo un ratón solitario sobrevivió y todas sus crías murieron. Los ratones “parteros” extrajeron cuidadosamente a las crías atrapadas, incluso rompieron los sacos amnióticos para permitir que los recién nacidos respiraran.
Por qué es importante la experiencia
Otros experimentos revelaron que la experiencia materna de quien ayuda es crítica. Los ratones emparejados con machos o hembras que nunca habían dado a luz mostraron una asistencia parcial (los machos utilizaron presión física para ayudar en el parto, mientras que las hembras que no eran madres se acicalaron y aplicaron presión abdominal), pero no lograron realizar el paso crucial de abrir los sacos amnióticos. Solo los ratones que habían dado a luz previamente actuaron como parteras plenamente capaces, asegurando la supervivencia de las crías. Esto sugiere que la experiencia de primera mano determina la eficacia de este comportamiento de cuidado.
Las implicaciones más amplias
Este estudio refuerza la idea de que la cooperación social, particularmente durante períodos vulnerables como el parto, es un aspecto fundamental del comportamiento de los mamíferos. “Hay muchas razones por las que los mamíferos son sociales”, dice el autor del estudio, Robert Froemke, “y una razón principal es ayudarse unos a otros, especialmente en estos períodos realmente vulnerables”. El hecho de que los ratones tengan dificultades con el parto y el cuidado de los niños, al igual que los humanos, subraya la ventaja evolutiva del apoyo mutuo.
El estudio también destaca por qué este comportamiento puede haber pasado desapercibido en la naturaleza: los animales buscan reclusión durante el nacimiento para evitar a los depredadores. Los hallazgos sugieren que el nacimiento y la crianza de las crías pueden ser fuerzas organizadoras centrales en las redes sociales de los animales, impulsando la cooperación y la supervivencia.
Las implicaciones se extienden más allá de los ratones. Los investigadores sospechan que se producen comportamientos similares en otros roedores y mamíferos, lo que sugiere que el cuidado puede ser un aspecto más universal del reino animal de lo que se pensaba anteriormente.
