Los arqueólogos han confirmado la existencia de una enorme estructura neolítica previamente desconocida dentro del sitio del Patrimonio Mundial de Stonehenge en Wiltshire, Inglaterra. El descubrimiento, detallado en la revista Internet Archaeology, revela una serie de pozos colosales dispuestos en un patrón circular preciso. Estos pozos, que datan de hace más de 4.000 años, tienen aproximadamente diez metros (33 pies) de diámetro y superan los cinco metros (16 pies) de profundidad, lo que los convierte en algunas de las construcciones prehistóricas más grandes jamás encontradas en Gran Bretaña.
Escala y precisión de la estructura
La disposición de los pozos es notablemente regular, lo que indica una planificación deliberada y una importante inversión en mano de obra. El profesor Vince Gaffney de la Universidad de Bradford describe el sitio como potencialmente “una de las estructuras prehistóricas más grandes de Gran Bretaña, si no la más grande”. La escala de excavación necesaria para crear estos pozos profundos en el paisaje calcáreo habría sido inmensa, lo que sugiere un esfuerzo muy organizado y decidido.
En particular, los pozos se alinean con otro monumento cerca de Larkhill, formando un sistema cohesivo que habla de la topografía avanzada y la comprensión matemática entre los pueblos del Neolítico. “El círculo es bastante preciso”, afirma el profesor Gaffney. “Esto sugiere que la gente estaba marcando las distancias para asegurarse de que los pozos estuvieran alineados a la misma distancia en todos los sentidos”.
Evidencia de uso ritual y a largo plazo
El análisis del material orgánico extraído de las fosas revela restos de animales, entre ellos ovejas y ganado vacuno. Esto sugiere posibles ofrendas rituales o eliminación de desechos de alimentos dentro de las estructuras. Más importante aún, la datación por luminiscencia confirma que los pozos se mantuvieron y utilizaron activamente durante más de mil años, abarcando múltiples cambios culturales. El Dr. Tim Kinnaird de la Universidad de St Andrews se refiere al sitio como un “super henge”, y explica que el método utilizado para fechar el sedimento indica que “justo antes de que el sedimento caiga en el pozo, se expone a la luz del día, para que podamos fechar el momento de la construcción”.
Implicaciones para comprender la sociedad neolítica
El descubrimiento cambia fundamentalmente la forma en que entendemos las sociedades neolíticas en Gran Bretaña. La geometría precisa de los pozos, combinada con su uso sostenido durante siglos, respalda la idea de que estos primeros pueblos poseían creencias cosmológicas sofisticadas y la capacidad de organización colectiva a gran escala. El mismo acto de inscribir esta estructura en la tierra, como lo expresa el profesor Gaffney, demuestra un intento deliberado de codificar su visión del mundo en el paisaje físico.
Los hallazgos subrayan que la Gran Bretaña prehistórica no era simplemente una tierra de asentamientos dispersos, sino una región capaz de construcciones monumentales y estructuras sociales complejas. Estos descubrimientos invitan a realizar más investigaciones sobre las motivaciones detrás de estos proyectos, los roles de diferentes grupos en su construcción y los significados precisos inherentes a su diseño.



























