Los biólogos han identificado un nuevo organismo, Solarion arienae, que representa una rama previamente desconocida del árbol de la vida. El descubrimiento, realizado en una muestra de laboratorio de ciliados marinos recolectada en aguas croatas en 2011, arroja luz sobre los antiguos procesos evolutivos que dieron forma a las células eucariotas. El organismo pasó desapercibido durante años hasta que la muerte repentina del cultivo de ciliados que habitaba reveló su presencia.
Un fósil viviente de la evolución celular
Solarion es un eucariota unicelular, lo que significa que tiene un núcleo que contiene ADN, similar al de las plantas, animales y hongos. Sin embargo, su estructura mitocondrial única lo distingue. Se cree que las mitocondrias, las “potencias” de las células, se originaron como bacterias independientes que se integraron en las primeras células eucariotas hace más de miles de millones de años.
La clave de la importancia de Solarion reside en sus mitocondrias. A diferencia de la mayoría de los eucariotas, que tienen genomas mitocondriales muy optimizados, Solarion todavía porta una copia completa del gen secA. Este gen era esencial para el transporte de proteínas a través de la membrana cuando las mitocondrias existían como bacterias de vida libre. La persistencia de secA proporciona evidencia directa que respalda la teoría endosimbiótica : la idea de que las mitocondrias alguna vez fueron organismos independientes antes de convertirse en partes integrales de las células eucariotas.
Por qué esto es importante: reescribir la historia de la vida temprana
Este descubrimiento es más que simplemente taxonómico; desafía y aclara nuestra comprensión de cómo evolucionó la vida compleja. Durante décadas, los científicos han utilizado evidencia indirecta (secuencias genéticas fragmentadas) para reconstruir las relaciones entre los primeros eucariotas. Solarion ofrece un “fósil viviente” que permite a los investigadores estudiar una forma de vida celular más cercana a las primeras etapas de la evolución eucariota.
La clasificación del organismo también es notable. Solarion comparte un filo recién definido con otro protista extraño, Meteora sporadica, que a su vez reside dentro de un reino recién establecido que incluye Provora y Hemimastigophora. Esta estructura obliga a los científicos a reevaluar cómo se diversificaron los eucariotas.
Implicaciones e investigaciones futuras
La existencia de Solarion pone de relieve cuánta diversidad microbiana sigue sin descubrirse. Los científicos lo pasaron por alto durante años, incluso en cultivos de laboratorio a largo plazo, lo que sugiere que organismos similares pueden estar escondidos a plena vista en ambientes naturales.
“El descubrimiento de un linaje evolutivamente tan profundo muestra que partes clave de la historia eucariota permanecen ocultas en lugares que rara vez exploramos”, concluyeron los investigadores Čepička y Valt.
Es probable que futuras investigaciones sobre Solarion revelen más sobre las presiones evolutivas que impulsaron la integración de las mitocondrias, la formación de células eucariotas y la diversificación temprana de la vida en la Tierra.
