Los garbanzos prosperan en suelo lunar simulado, allanando el camino para la agricultura lunar

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Los investigadores han cultivado con éxito garbanzos en un suelo que imita las condiciones lunares, un paso fundamental para permitir la habitación humana a largo plazo en la Luna. Los hallazgos, publicados el 5 de marzo en Scientific Reports, demuestran que con la adición de abono y hongos simbióticos, los garbanzos no sólo pueden sobrevivir sino también producir semillas en el regolito lunar, la “tierra” polvorienta y pobre en nutrientes que se encuentra en la Luna.

El desafío del suelo lunar

El regolito lunar presenta obstáculos importantes para el crecimiento de las plantas. A diferencia del suelo terrestre, es extremadamente fino, metálico, abrasivo y deficiente en nutrientes esenciales como el nitrógeno. Como lo expresa el biólogo espacial Jess Atkin de la Universidad Texas A&M: “Es un peligro no corregido… Es lo peor. Es horrible”. Intentos anteriores de cultivar plantas directamente en muestras lunares reales produjeron un crecimiento lento y signos de toxicidad a medida que las plantas absorbían metales nocivos.

Un enfoque novedoso: hongos y lombricompost

Para superar estos obstáculos, investigadores dirigidos por Sara Oliveira Santos de la Universidad de Texas en Austin experimentaron modificando un simulante de regolito lunar (un suelo similar a la Luna creado en laboratorio) con hongos micorrízicos arbusculares en polvo y vermicompost. Los hongos actúan como una extensión natural de las raíces de las plantas, mejorando la absorción de nutrientes y secuestrando metales pesados ​​tóxicos. El lombricompost, derivado del humus de lombriz, proporciona nutrientes esenciales y mejora la estructura del suelo.

Resultados prometedores

El estudio demostró que los garbanzos prosperaron en mezclas de suelo que contenían hasta un 75% de simulante lunar cuando se trataron con hongos. Si bien las plantas aún presentaban estrés en comparación con sus contrapartes cultivadas en la Tierra, aquellas con ayuda de hongos sobrevivieron significativamente más tiempo que las plantas no tratadas. Este avance sugiere que, con los suplementos adecuados, el regolito lunar puede transformarse en un medio de crecimiento viable.

“Las plantas son increíbles, es fantástico que podamos conseguir semillas”, dice Atkin. “Pero en realidad son el anfitrión de la transformación en suelo”.

Implicaciones futuras

La investigación en curso se centra en cultivar generaciones posteriores de garbanzos a partir de semillas cultivadas en la luna y garantizar su seguridad para el consumo. Si tiene éxito, esto podría permitir a los astronautas cultivar una variedad de cultivos en la Luna, reduciendo la dependencia de los alimentos suministrados por la Tierra y creando una fuente de alimento sostenible para los asentamientos lunares a largo plazo. Atkin afirmó en broma que sería la primera en hacer “hummus lunar” si las semillas resultan seguras, destacando el potencial para su aplicación en el mundo real.

En última instancia, esta investigación no se trata sólo del cultivo de garbanzos; se trata de desbloquear el potencial de autosuficiencia en el espacio. Al convertir el duro suelo lunar en terreno fértil, la humanidad da un paso sustancial hacia el establecimiento de una presencia permanente más allá de la Tierra.

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