El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha publicado un lote importante de documentos previamente clasificados sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP), comúnmente conocidos como ovnis. Ordenada por el presidente Donald Trump, la publicación incluye 161 archivos que abarcan varias décadas y ofrece una visión poco común de registros militares, testimonios de astronautas e informes civiles.
Esta revelación marca un cambio notable en la transparencia del gobierno, tras años de creciente curiosidad pública y presión del Congreso. Si bien los archivos no confirman vida extraterrestre, proporcionan relatos detallados de avistamientos aéreos inexplicables realizados por profesionales capacitados, incluidos astronautas en misiones lunares.
Los astronautas informan sobre luces y partículas inexplicables
Entre las entradas más convincentes se encuentran las transcripciones de las misiones Apolo de la NASA en las décadas de 1960 y 1970. Estos documentos revelan que los astronautas encontraron fenómenos que no pudieron identificar inmediatamente durante sus viajes a la Luna.
- Apolo 11 (1969): Buzz Aldrin informó haber observado una “fuente de luz bastante brillante”, que la tripulación atribuyó tentativamente a un posible láser.
- Apolo 12 (1969): El astronauta Alan Bean describió haber visto partículas y destellos de luz “navegando en el espacio”, pareciendo como si estuvieran escapando de la superficie de la Luna.
- Apolo 17 (1972): Los miembros de la tripulación Jack Schmitt y su colega describieron intensas luces intermitentes, y Schmitt comparó la vista con el “Cuatro de Julio”. Observaron que las luces podrían haber sido reflejos de partículas de hielo.
Además, una grabación de audio de 1965 de la misión Gemini 7 muestra al astronauta Frank Borman informando de un “fantasma” y “billones de pequeñas partículas” al control de la misión, destacando que tales observaciones no son incidentes aislados sino parte de un registro histórico más largo.
Avistamientos de civiles y material militar
Más allá de la exploración espacial, los archivos publicados incluyen décadas de informes terrestres. Estos van desde una entrevista del FBI de 1957 que describe un gran vehículo circular que se eleva desde el suelo hasta relatos recientes de 2023 de ciudadanos estadounidenses que presenciaron objetos metálicos materializándose a partir de una luz brillante.
El expediente también contiene evidencia en video recopilada por el ejército estadounidense en Medio Oriente en 2022. Imágenes de Irak, Siria y los Emiratos Árabes Unidos muestran objetos etiquetados como “fenómenos anómalos no identificados no resueltos”. Un clip captura un objeto de forma ovalada que se mueve rápidamente a través del cielo, que un informe adjunto marcó como un “posible misil”, aunque su origen sigue sin estar claro.
Contexto político y reacción pública
La publicación se produce tras un período de mayor compromiso político con el tema. El ex presidente Barack Obama provocó recientemente un debate al sugerir que, si bien no vio evidencia de extraterrestres durante su presidencia, la probabilidad estadística de que exista vida extraterrestre es alta. Este comentario precedió a la directiva de Trump de desclasificar los archivos, con el objetivo de abordar directamente el interés público.
Los legisladores han respondido con reacciones mixtas pero generalmente positivas:
* El congresista Tim Burchett (R-TN) y la representante Anna Paulina Luna (R-FL) elogiaron la medida como un “gran comienzo” y un “gran primer paso” hacia una mayor transparencia.
* Por el contrario, la ex congresista Marjorie Taylor Greene criticó la liberación como una distracción de cuestiones nacionales e internacionales más urgentes, como la inflación y los conflictos geopolíticos.
Por qué esto es importante
La desclasificación de estos archivos subraya una tendencia más amplia hacia la apertura gubernamental respecto de fenómenos que durante mucho tiempo han estado envueltos en secreto. Al publicar registros de fuentes creíbles, como astronautas y personal militar, el Pentágono intenta desmitificar los UAP y proporcionar datos para el escrutinio científico y público.
La liberación no prueba la existencia de vida extraterrestre, pero confirma que el gobierno de Estados Unidos ha documentado fenómenos aéreos inexplicables durante décadas.
A medida que se prometan más archivos, es probable que el enfoque pase de la especulación al análisis, lo que generará preguntas sobre cómo estos avistamientos impactan la seguridad nacional y nuestra comprensión del cielo sobre nosotros.


















