Repensar la ansiedad: el enfoque de un experto para vivir con la preocupación, no eliminarla

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Para quienes luchan contra la ansiedad, los consejos convencionales a menudo se centran en la supresión: silenciar la mente o alterar la química cerebral. Sin embargo, Owen O’Kane, un destacado experto en salud mental, propone una estrategia diferente: abrazar la ansiedad como un mecanismo protector en lugar de un enemigo. Su enfoque no se trata de eliminar la preocupación, sino de replantear la relación con ella, empezando por el cuerpo, no el cerebro. Según O’Kane, aquí se explica cómo vivir bien junto a una mente ansiosa.

La paradoja de la ansiedad: está tratando de ayudar

Muchos tratamientos apuntan a “apagar” la ansiedad, pero O’Kane sostiene que esto es fundamentalmente equivocado. La ansiedad no es un mal funcionamiento; es un instinto de supervivencia. Cuando surge el miedo, se manifiesta físicamente (en el ritmo cardíaco y en los músculos tensos), lo que indica que el cuerpo percibe una amenaza. Luego, el cerebro reacciona en consecuencia, a menudo suprimiendo el pensamiento racional. En lugar de luchar contra esto, comprenda por qué está sucediendo.

Si ves la ansiedad como un adversario, se comportará como tal. Reprimirlo sólo retrasa lo inevitable; resurgirá. La clave es la aceptación: la ansiedad existe y tratar de erradicarla no es realista. El objetivo no es deshacerse de ella sino negociar con ella, entendiendo sus intenciones.

El cuerpo primero: regular las respuestas físicas para calmar la mente

La psiquiatría convencional a menudo se centra en la reestructuración cognitiva: cambiar los pensamientos. O’Kane prioriza el cuerpo. La ansiedad se presenta físicamente antes de manifestarse mentalmente. Cuando el cuerpo entra en modo de alarma, se suprime la corteza prefrontal racional.

¿La solución? Interrumpe la respuesta física. Esto podría implicar respiración profunda, ejercicio, exposición al frío o cualquier método que regule su sistema nervioso. El objetivo no es eliminar la ansiedad, sino restablecer la señal de alarma del cuerpo, permitiendo que la corteza prefrontal recupere el control y permitiendo una respuesta más mesurada.

Enfrentar la incertidumbre: la raíz de la ansiedad

La neurociencia demuestra que generamos miles de pensamientos diariamente, muchos de ellos negativos o temerosos. En estados de ansiedad, estos pensamientos a menudo se tratan como hechos, creando un ciclo que se refuerza a sí mismo.

El último paso es examinar la realidad de tus miedos. Realiza un seguimiento de las espirales de ansiedad y evalúa con qué frecuencia se materializan. La mayoría de las preocupaciones siguen siendo infundadas. La ansiedad es a menudo una intolerancia a la incertidumbre. El mundo es inherentemente impredecible y resistirse a esta verdad sólo intensifica el sufrimiento.

El desafío radica en aceptar la imperfección, renunciar al control y permitir el inevitable caos de la vida. Esto reconecta el cerebro, creando vías neuronales que fomentan la comodidad ante la incertidumbre. Cada vez que cambias tu reacción ante la ansiedad, te acercas a una forma más sostenible de vivir con ella.

En última instancia, el enfoque de O’Kane no se trata de curar la ansiedad; se trata de cambiar tu relación con él. Al aceptar su presencia, regular tu cuerpo y enfrentar tus miedos, podrás vivir con ansiedad, no a pesar de ella.

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