El lapso de tiempo de supernova revela detalles explosivos de la muerte estelar

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Durante más de cuatro siglos, los astrónomos han estudiado las consecuencias de la espectacular muerte de una estrella: un remanente de supernova conocido como Supernova de Kepler. Ahora, utilizando 25 años de datos del Observatorio de rayos X Chandra de la NASA, los científicos han compilado la película de rayos X más larga de este evento cósmico, que revela la onda de choque de la explosión que recorrió el espacio. Esto no es sólo una imagen impresionante; Es un estudio crucial para comprender cómo funcionan las supernovas y con qué confiabilidad pueden medir la expansión del universo.

El legado de la supernova de Kepler

Observada por primera vez en 1604 por el astrónomo alemán Johannes Kepler, esta supernova se encuentra a unos 17.000 años luz de la Tierra, dentro de la constelación de Ofiuco. Si bien Kepler inicialmente pensó que era una estrella nueva, ahora la conocemos como el resultado radiante de una explosión estelar. Esta supernova en particular, de Tipo Ia, es especialmente valiosa para los astrónomos debido a su brillo predecible, lo que la convierte en una herramienta clave para calcular distancias cósmicas.

Expansión desigual: una pista cósmica

El nuevo lapso de tiempo muestra que la onda de choque en expansión de la supernova no se mueve a una velocidad constante. En algunas direcciones, explota a aproximadamente 14 millones de mph, mientras que en otras, se desacelera a alrededor de 4 millones de mph. Esta variación no es aleatoria; indica que la explosión está chocando con gas de diferentes densidades. La analogía es sencilla: como un vehículo que viaja por una carretera despejada versus un terreno accidentado, la onda de choque se mueve más rápido a través de material menos denso.

Esta expansión desigual proporciona información sobre el entorno que rodea a la estrella antes de que explotara. Las supernovas de tipo Ia ocurren cuando una estrella enana blanca acumula materia de una estrella compañera y finalmente detona. Las variaciones de densidad en la onda de choque revelan cuánto material se había acumulado alrededor del sistema antes de la explosión, mapeando efectivamente la historia de la estrella.

Refinando los criterios cósmicos

Las supernovas de tipo Ia se consideran “candelas estándar”, objetos con brillo conocido que permiten a los astrónomos medir distancias en el universo. Sin embargo, estas explosiones no son perfectamente uniformes. El estudio del remanente de Kepler ayuda a refinar hasta qué punto los astrónomos pueden confiar en estos eventos como criterios cósmicos al demostrar que los entornos locales pueden alterar sutilmente su comportamiento.

Como explica Jessye Gassel, estudiante de posgrado de la Universidad George Mason: “Es importante que comprendamos estos eventos porque (ayudan) a los cosmólogos a medir la expansión del universo”. Todavía queda mucho que aprender sobre estas explosiones y los factores que influyen en ellas.

Una ventana limitada

La vida útil del Observatorio de rayos X Chandra es finita, lo que significa que es posible que los astrónomos sólo tengan otra década para continuar monitoreando la supernova de Kepler. Sin embargo, misiones futuras como el satélite de rayos X AXIS propuesto podrían ampliar estas observaciones, proporcionando más detalles sobre esta y otras explosiones estelares. Este estudio destaca la importancia de una inversión continua en astronomía espacial para desentrañar los misterios del cosmos.

Los datos de la supernova de Kepler proporcionan un laboratorio único para estudiar las confusas realidades de las explosiones estelares, ayudándonos a comprender mejor no sólo la muerte de las estrellas, sino también la estructura fundamental y la expansión del universo mismo.

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