Los noctámbulos y la salud del corazón: por qué las personas que duermen hasta tarde corren un mayor riesgo

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Un creciente conjunto de investigaciones vincula ser un “noctámbulo” (alguien que naturalmente se queda despierto hasta tarde y se despierta tarde) con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca. Un reciente estudio a gran escala del Biobanco del Reino Unido, que siguió a más de 322.000 adultos durante casi 14 años, confirma esta tendencia: las personas con una fuerte preferencia por los horarios de sueño nocturno se enfrentan a una probabilidad significativamente mayor de sufrir problemas cardiovasculares.

Los hallazgos del estudio: una correlación clara

Los investigadores clasificaron a los participantes por cronotipo (mañanero, intermedio o vespertino) y evaluaron su salud cardíaca utilizando la puntuación “Life’s Essential 8” de la American Heart Association, una medida del bienestar cardiovascular. Los resultados fueron crudos. Las personas que dormían “definitivamente por la noche” tenían un 79 % más de probabilidades de tener puntuaciones generales deficientes en la salud cardíaca y tenían un 16 % más de riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral en comparación con las personas que dormían en un nivel intermedio. Por el contrario, aquellos que naturalmente se levantaban temprano (tipos de “mañana definida”) tenían una salud cardiovascular ligeramente mejor.

Estilo de vida versus biología: ¿qué genera el riesgo?

La pregunta no es si hay un vínculo, sino por qué. Los datos del Biobanco del Reino Unido sugieren que los factores del estilo de vida desempeñan un papel importante. Los noctámbulos en el estudio exhibieron 54% más exposición a la nicotina, 42% peor calidad de sueño, 19% menos actividad física y 8% peor dieta en comparación con las personas con sueño intermedio. Cuando se tienen en cuenta estos comportamientos, aproximadamente el 75% del mayor riesgo entre los noctámbulos parece ser atribuible a hábitos modificables, más que a su cronotipo en sí.

El tabaquismo es el factor que más contribuye (34%), seguido de la falta de sueño (14%), los niveles altos de azúcar en la sangre (12%) y la dieta y el peso corporal (11% cada uno). Esto enfatiza que, si bien ser un noctámbulo puede no causar directamente enfermedades cardíacas, a menudo se asocia con comportamientos que sí las causan.

El papel de los ritmos circadianos y la genética

El vínculo entre cronotipo y salud no es puramente conductual. Los noctámbulos tienen ritmos circadianos retrasados ​​determinados genéticamente, lo que significa que su reloj biológico interno se desplaza más tarde. Esto puede llevar a:

  • Liberación retardada de melatonina: Provoca un inicio más tardío del sueño.
  • Retraso en la liberación de cortisol: Afecta la vigilia y la respuesta al estrés.
  • Aumento de la inflamación y estrés oxidativo: Contribuyendo al daño de los vasos sanguíneos.
  • Procesos metabólicos alterados: conduce a niveles elevados de azúcar en la sangre, colesterol y resistencia a la insulina.

Se han relacionado cientos de variantes genéticas con el cronotipo, muchas de las cuales regulan el reloj de 24 horas del cuerpo. Esto no es sólo una cuestión de preferencia; está codificado en la biología de las personas.

Diferencias de género e investigaciones futuras

Curiosamente, el estudio reveló que el vínculo entre los noctámbulos y una peor salud cardíaca puede ser más fuerte en las mujeres que en los hombres. Las mujeres noctámbulas tenían un 96% más de probabilidades de tener puntuaciones de salud cardiovascular deficientes en comparación con las personas que dormían en un nivel intermedio, mientras que los hombres noctámbulos tenían un 67% más de probabilidades. Los investigadores sugieren que esta discrepancia merece una mayor investigación, que podría involucrar presiones sociales, diferencias hormonales o factores biológicos.

El estudio enfatiza la necesidad de realizar más investigaciones que establezcan relaciones de causa y efecto, potencialmente a través de estudios genéticos y ensayos de intervención.

Conclusión

Los hallazgos subrayan que, si bien ser un ave nocturna no es una sentencia de muerte para el corazón, es una señal clara para priorizar los hábitos saludables. Mejorar las rutinas de sueño, hacer ejercicio con regularidad, llevar una dieta equilibrada y evitar fumar son pasos cruciales para mitigar el riesgo cardiovascular. Para aquellos genéticamente predispuestos a dormir tarde, el manejo proactivo del estilo de vida es particularmente esencial.