Los científicos han identificado enormes cuevas excavadas en agua en Marte, que representan un lugar privilegiado para buscar evidencia de vida pasada. Estas cuevas “kársticas”, formadas al disolverse un lecho de roca, ofrecen un entorno único protegido de las duras condiciones de la superficie del Planeta Rojo, preservando potencialmente antiguas biofirmas durante miles de millones de años.
Descubrimiento en Hebrus Valles
Las cuevas fueron identificadas en la región de Hebrus Valles, una zona entre el volcán Elysium Mons y Utopia Planitia. Ocho tragaluces (pozos superficiales que varían entre decenas y más de 100 metros de diámetro) revelan la presencia de cavidades subterráneas. A diferencia de los tubos de lava volcánica que se encuentran en otras partes de Marte, estas cuevas se formaron mediante un proceso diferente: la lenta disolución de rocas carbonatadas y sulfatadas en agua líquida.
El equipo, dirigido por Chunyu Ding de la Universidad de Shenzhen, analizó datos de múltiples misiones a Marte, incluidos mapas mineralógicos, detecciones de hidrógeno y modelos de terreno de alta resolución. Estas observaciones confirman que la región de Hebrus Valles es rica en tipos de rocas que se disuelven cuando se exponen al agua en escalas de tiempo geológicas.
Por qué esto es importante: un entorno estable para la vida
La importancia clave de estas cuevas radica en su estabilidad. Hace más de 3.500 millones de años, cuando Marte era más cálido y húmedo, agua líquida fluyó por la superficie, depositando sedimentos que luego formarían estos sistemas de cuevas. A medida que Marte se enfrió, gran parte de esa agua se congeló bajo tierra, pero eventos periódicos de derretimiento (potencialmente desencadenados por actividad volcánica o cambios orbitales) disolvieron el lecho de roca, creando extensas cuevas.
Este proceso no es omnipresente en Marte; requiere la combinación correcta de tipos de rocas, hielo subterráneo y estabilidad geológica. Pero en zonas como Hebrus Valles, las condiciones eran ideales. Estas cuevas ofrecen protección contra la radiación, las tormentas de polvo y las fluctuaciones extremas de temperatura, creando un entorno potencialmente habitable para la vida microbiana.
Exploración del futuro: desafíos y oportunidades
Explorar estas cuevas presenta desafíos de ingeniería. Las señales de radio luchan por penetrar la roca circundante, lo que complica la comunicación con las naves espaciales en órbita. La entrada directa es difícil, pero no imposible: los propios tragaluces pueden ofrecer puntos de entrada accesibles.
Los científicos imaginan exploradores robóticos (rovers, robots trepadores o incluso drones aéreos) navegando por las cuevas y transmitiendo datos a la superficie. Estas cuevas también podrían ofrecer a los futuros colonos humanos un refugio seguro contra la radiación y las tormentas de polvo, lo que podría dar forma a la presencia a largo plazo de la humanidad en Marte.
El descubrimiento de estas cuevas kársticas es un paso importante hacia la comprensión del potencial de vida pasada en Marte. Estas estructuras no solo representan una ubicación privilegiada para la preservación de firmas biológicas, sino que también ofrecen una perspectiva única sobre la historia hidrológica y la habitabilidad del planeta.



























