Un nuevo análisis de aves playeras fósiles encontradas en el Área de Patrimonio Mundial de las Cuevas de Naracoorte, en el sur de Australia, ofrece una cruda visión de cómo los humedales desaparecieron a medida que el clima se calentó durante los últimos 60.000 años. El descubrimiento, publicado en Palaeontologia Electronica, subraya la vulnerabilidad de las poblaciones de aves a los cambios ambientales, una tendencia que continúa en la actualidad.
Evidencia fósil de humedales pasados
Los investigadores encontraron una concentración inusualmente alta de restos de aves playeras en depósitos del Pleistoceno dentro de la cueva Blanche. Esta abundancia es notable porque los fósiles de aves playeras son raros, lo que hace que el sitio de Naracoorte sea excepcionalmente valioso para la reconstrucción paleoambiental. Los fósiles indican que los humedales y las marismas, zonas de alimentación vitales para especies como chorlitos, correlimos y agachadizas, estaban mucho más extendidos durante la última Edad del Hielo que ahora.
El estudio destaca una fase de sequía pronunciada hace unos 17.000 años como un probable factor de la disminución de al menos nueve especies de aves playeras documentadas en las cuevas. Esto es importante porque muestra cuán sensibles son estos ecosistemas incluso a cambios climáticos moderados.
La paradoja del caminante de las llanuras
Uno de los hallazgos más desconcertantes fue la prevalencia de fósiles de vagabundos de las llanuras. Hoy en día, esta pequeña ave en peligro de extinción se limita a poblaciones fragmentadas en Victoria y Nueva Gales del Sur y prefiere los pastizales sin árboles. Sin embargo, los fósiles de Naracoorte sugieren que el vagabundo de las llanuras alguna vez prosperó en ambientes boscosos.
Más de la mitad de los casi 300 huesos examinados pertenecían a esta especie, lo que indica un cambio significativo en la preferencia de hábitat en los últimos 14.000 años. El hecho de que Naracoorte sea el único sitio australiano con una concentración tan alta de fósiles de vagabundos de las llanuras sugiere que eventos específicos y localizados desencadenaron una disminución dramática en sus poblaciones.
Patrones migratorios y conexiones antiguas
El registro fósil también revela que la región alguna vez albergó aves playeras migratorias que volaban anualmente desde el hemisferio norte para pasar el invierno en Australia. Especies como playeros (género Calidris ) y agachadiza de Latham (Gallinago hardwickii ) están representadas en el conjunto de Naracoorte.
Sorprendentemente, algunos fósiles pertenecían a aves de menos de un año, lo que sugiere que completaron migraciones de larga distancia (como el viaje de 2.000 kilómetros desde Nueva Zelanda) sólo para morir cerca de la cueva, probablemente por depredación.
Implicaciones para la conservación
Las cuevas de Naracoorte conservan un registro de biodiversidad que abarca medio millón de años y ofrecen una ventana única a los paisajes australianos del pasado. Comprender cómo respondieron las aves playeras a los cambios climáticos pasados es crucial para predecir cómo les irá a las poblaciones en el futuro, especialmente dada la actual pérdida de hábitat y las presiones del cambio climático. Como señala el Dr. Trevor Worthy de la Universidad de Flinders, estos fósiles ayudan a llenar un vacío crítico en nuestro conocimiento de la historia aviar de Australia.
Este estudio subraya que las cuevas no son sólo una maravilla geológica sino también un recurso vital para los esfuerzos de conservación, proporcionando información directa sobre las condiciones ecológicas que sustentaron a las especies amenazadas en el pasado.
Los hallazgos refuerzan que los cambios climáticos pasados provocaron la pérdida de hábitat y la disminución de especies, y que las poblaciones de aves playeras de hoy enfrentan presiones similares. Las Cuevas de Naracoorte siguen revelando pistas valiosas para proteger a estas especies vulnerables.


















