Un astrofotógrafo ha capturado una imagen increíblemente detallada de la Nebulosa del Velo Oriental, un remanente de una estrella que explotó hace miles de años. La imagen, creada por el astrofotógrafo holandés Cornelis van Zuilen, requirió 35 horas de recopilación de datos telescópicos para revelar la intrincada estructura de la nebulosa a 2.100 años luz de la Tierra dentro de la constelación de Cygnus.
La Nebulosa del Velo: un fantasma cósmico
La Nebulosa del Velo Oriental es parte de un remanente de supernova mucho más grande de 120 años luz de ancho, formado cuando una estrella 20 veces la masa de nuestro Sol llegó al final de su vida en una espectacular explosión hace entre 5.000 y 8.000 años. Las ondas de choque resultantes crearon nubes arremolinadas de polvo y gas interestelar visibles en la imagen. La nebulosa se encuentra cerca de la brillante estrella Epsilon Cygni y es visible a lo largo de la Vía Láctea en noviembre.
Desafíos de la Astrofotografía
Captar esta imagen no estuvo exento de dificultades. Van Zuilen, que vive en los Países Bajos, señaló que las frecuentes lluvias del país hacen de la astrofotografía un pasatiempo exigente. A pesar de estos desafíos climáticos, pudo recopilar los datos necesarios de un área de Bortle 5 en las afueras de la ciudad. La escala de Bortle mide el brillo del cielo nocturno, y los números más bajos indican condiciones más oscuras.
Detalles técnicos de la imagen
Van Zuilen utilizó un telescopio refractor Askar 103APO, una cámara ZWO y filtros astronómicos especializados para capturar la tenue luz de la nebulosa. El aspecto más desafiante del procesamiento de la imagen fue revelar los débiles filamentos alfa de hidrógeno en la región norte. Esto requirió un extenso estiramiento y reducción de ruido durante nueve noches de captura de datos y procesamiento posterior.
La importancia de los restos de supernova
Los restos de supernova, como la Nebulosa del Velo Oriental, desempeñan un papel vital en el ciclo de vida del universo. Estas explosiones distribuyen al espacio elementos pesados creados en el núcleo de la estrella, enriqueciendo el medio interestelar. Estos elementos eventualmente se incorporan a nuevas estrellas y planetas, incluido nuestro propio sistema solar.
El impresionante detalle capturado en esta imagen proporciona datos valiosos para los astrónomos que estudian la física de las supernovas y la evolución del gas interestelar. La imagen sirve como recordatorio de los procesos dinámicos y violentos que dan forma al universo.
Esta fotografía resalta la belleza y complejidad del cosmos, capturada a través de dedicación, habilidad técnica y un cielo nocturno despejado.
