Una nueva investigación revela que las enanas marrones (a menudo llamadas “estrellas fallidas” debido a su incapacidad para sostener la fusión nuclear) pueden superar esta limitación mediante un mecanismo sorprendente: fusionarse con otra enana marrón o extraer masa de una compañera. Este proceso podría permitirles encenderse como estrellas completamente formadas.
El problema de las enanas marrones
Las enanas marrones se forman como estrellas y colapsan desde regiones densas en nubes de gas interestelares. Sin embargo, carecen de la masa crítica necesaria para fusionar hidrógeno en helio, la característica que define a una verdadera estrella. Con una masa de entre 13 y 80 veces la de Júpiter, ocupan un extraño término medio entre los planetas y las estrellas. Durante décadas, estos objetos fueron considerados callejones sin salida estelares, incapaces de alcanzar el umbral para la producción sostenida de energía.
Una segunda oportunidad: transferencia de masa y colisiones
Un equipo de científicos dirigido por Samuel Whitebook en Caltech descubrió un par de enanas marrones en órbita estrecha, denominadas ZTF J1239+8347, ubicadas aproximadamente a 1.000 años luz de distancia en la Osa Mayor. Los investigadores analizaron datos de la Instalación Transitoria de Zwicky (ZTF) y descubrieron que una enana marrón está extrayendo activamente materia de su compañera. Esta transferencia podría proporcionar suficiente masa para desencadenar una fusión nuclear. Alternativamente, los dos podrían colisionar por completo, creando una nueva estrella con suficiente masa.
Este tipo de transferencia de masa es extraordinario porque rara vez se ha observado en objetos de este tamaño. Los sucesos anteriores han involucrado cuerpos estelares mucho más grandes. Como explicó Whitebook: “Las estrellas fallidas tienen una segunda oportunidad… pueden exhibir una física dinámica muy interesante”.
Cómo funciona: un tirachinas cósmico
Los orígenes exactos del sistema binario de ZTF J1239 aún no están claros, pero los científicos teorizan que las enanas marrones fueron atraídas gravitacionalmente a partir de sistemas separados. Una vez en órbita, se acercaron en espiral, y la enana marrón más masiva despojó de material a su compañera. Este proceso es visible como un punto brillante en la enana marrón más densa, que brilla cuando la materia es forzada a llegar a su superficie.
“Cuando la gravedad de una estrella es superada por la de la otra, la materia comienza a fluir… como si la materia se desprendiera a través de una boquilla”, dijo Whitebook. Las rápidas fluctuaciones de brillo del sistema, que cambian cada 57 segundos, llamaron por primera vez la atención de los investigadores que revisaban el Archivo de Variabilidad ZTF.
Implicaciones e investigaciones futuras
Este descubrimiento demuestra que las enanas marrones no son necesariamente fallas estelares. Pueden interactuar activamente y remodelar sus destinos mediante transferencias masivas violentas o sostenidas. El equipo espera que el próximo Observatorio Vera Rubin identifique docenas más de sistemas de este tipo, proporcionando una imagen más clara de cuán comunes son estos eventos.
Las implicaciones sugieren que las estrellas fallidas pueden ser mucho más dinámicas de lo que se pensaba anteriormente, lo que desafía la comprensión tradicional de la formación y evolución estelar. Es crucial realizar más investigaciones para comprender la verdadera prevalencia de estos escenarios de “segunda oportunidad” en el universo.

















