La misión Artemis 3 de la NASA, cuyo objetivo es devolver astronautas a la luna, se enfrenta a un retraso significativo, ahora proyectado para 2028, debido a los continuos desafíos de desarrollo del cohete Starship de SpaceX. Los documentos internos de SpaceX revelan una línea de tiempo que contradice los objetivos anteriores de la NASA, lo que genera preocupaciones sobre la viabilidad de llevar humanos a la superficie lunar dentro del plazo originalmente planeado.
El turbulento desarrollo de Starship
El ambicioso programa Starship de SpaceX, diseñado para una reutilización completa y una gran capacidad de carga útil, ha experimentado reveses en su fase de vuelo de prueba. Si bien el programa ha logrado hitos, como la recuperación del propulsor Super Heavy, varios lanzamientos en 2023 resultaron en la pérdida de la etapa superior del barco. A pesar de las recientes mejoras con la versión del Bloque 2, el desarrollo del vehículo sigue retrasado, lo que afecta los planes de alunizaje de la NASA.
Cronogramas revisados e implicaciones del contrato
Según el documento filtrado de SpaceX, la primera demostración de reabastecimiento de combustible orbital entre vehículos Starship está prevista para junio de 2026, con un aterrizaje lunar sin tripulación en junio de 2027. La primera misión lunar tripulada posible se estima para septiembre de 2028. Estas fechas quedan fuera del contrato original de la NASA, lo que llevó a SpaceX a buscar nuevos plazos en coordinación con la agencia espacial.
Desaceleración de la cadencia del programa Artemis
El retraso de Artemis 3 hasta 2028 extenderá la cadencia promedio entre las misiones del programa Artemis a más de dos años, un marcado contraste con el ritmo del programa Apolo de un lanzamiento cada 4,5 meses entre 1968 y 1972. Artemis 2, programado para febrero de 2026, enviará astronautas alrededor de la luna pero no incluirá un aterrizaje.
Desafíos de reutilización
La búsqueda de SpaceX de una reutilización completa para Starship, una hazaña nunca antes lograda para un vehículo de lanzamiento orbital, plantea importantes obstáculos de ingeniería. Si bien la compañía ha dominado la renovación del vuelo con su propulsor Falcon 9, la segunda etapa sigue siendo de un solo uso. El diseño de Starship, destinado a una reutilización total, es esencial para los objetivos a largo plazo de SpaceX, incluida la colonización de Marte, pero introduce complejidades que afectan el cronograma de la misión lunar de la NASA.
Quedan hitos críticos
Para cumplir con sus obligaciones con Artemis 3, SpaceX debe demostrar una transferencia de combustible criogénico orbital y un aterrizaje lunar sin tripulación. El módulo de aterrizaje lunar Starship requerirá hasta 12 reabastecimientos de combustible en el espacio para llevar suficiente propulsor para el aterrizaje y el regreso. Estos hitos aún no han sido probados, lo que coloca a la NASA a merced de la trayectoria de diseño de SpaceX.
El retraso subraya los desafíos de depender de una empresa privada para misiones espaciales críticas. Si bien SpaceX ha revolucionado los viajes espaciales, sus ambiciosos objetivos de diseño introducen retrasos que afectan los programas gubernamentales. El cronograma revisado plantea dudas sobre la capacidad de la NASA para mantener el impulso en la exploración lunar y la dependencia de la agencia de la innovación del sector privado.
