Los Doors nunca fueron una banda que iba a lo seguro. Se inclinaron hacia las sombras, escribiendo canciones que sacaban a la luz temas tabú y temas psicológicos oscuros. Pero fue Jim Morrison quien realmente prendió fuego al mundo. Sus travesuras escénicas no eran sólo arte escénico; Eran un espectáculo de caos en toda regla.
En 1969, ese caos chocó con la ley en Miami. Morrison fue arrestado por supuestamente exponerse durante un espectáculo. ¿Los cargos? Exposición indecente y malas palabras. El drama judicial no terminó con una simple multa. Fue sentenciado a seis meses de prisión. Pero antes de que pudiera ir tras las rejas, el sistema legal ofreció una pausa. Se le concedió la libertad bajo fianza mientras se desarrollaba su proceso de apelación.














