Hubo una brecha. Durante años, los astrónomos observaron las capas exteriores del Sol y encontraron mucha menos plata de lo esperado. No fue un pequeño déficit. Fue una discrepancia. Los números no cuadraban.
¿A dónde fue la plata perdida?
Una nueva investigación sugiere que no faltaba en absoluto. Estaba escondido a plena vista.
¿Por qué buscar plata en el Sol?
Quizás se pregunte por qué a alguien le importa la plata en una estrella compuesta en un 98,5% de hidrógeno y helio. El 1,5% restante es donde vive la historia. Esta fracción contiene trazas de hierro, cobre y elementos más pesados.
Estos elementos son cápsulas del tiempo.
La plata, por ejemplo, se forma cuando las estrellas moribundas explotan como supernovas. Encontrar plata en el Sol permite a los científicos rastrear la línea de tiempo cósmica. Ayuda a mapear cómo se han distribuido los elementos pesados por la Vía Láctea.
“Estudiando la luz de estrellas de diferentes tipos y edades, esperamos comprender en qué parte del universo se forma la plata”, dice Sema Caliskan. Ella es la autora principal del estudio y ahora investigadora postdoctoral en la Universidad de Lieja.
La falta de coincidencia de condritas de CI
El estándar de comparación son los meteoritos antiguos conocidos como condritas CI.
Estas rocas se formaron a partir de la misma nube primordial que creó el Sol hace 4.600 millones de años. La lógica dicta que al abrir una condrita CI debería revelar niveles de plata que coincidan con los del Sol. Si al Sol le falta plata, algo anda mal.
Los astrónomos suelen medir la composición solar observando líneas espectrales. La luz viaja desde el núcleo del Sol, choca con los átomos de las capas externas y es absorbida en longitudes de onda específicas. El resultado es un espectro de luz con líneas oscuras. Cada elemento deja una huella única.
Los modelos anteriores estudiaron minuciosamente estas huellas dactilares. Vieron las líneas. Calcularon las cantidades. Y encontraron un déficit.
El Sol simplemente no tenía suficiente plata para igualar a los meteoritos.
El efecto de desequilibrio
Caliskan y su equipo cuestionaron los métodos. No podían tocar el Sol, así que lo simularon. Construyeron modelos informáticos con alto contenido de plata para ver si podían producir las líneas espectrales con bajo contenido de plata observadas.
Los intentos anteriores fracasaron porque eran demasiado simples.
Cuando la luz incide sobre un átomo, se producen efectos complejos en lo profundo del átomo. Estos cambian la forma en que se absorbe la luz. Las simulaciones pasadas ignoraron lo que se llama “efectos de desequilibrio”. Simularlos es complicado. Es computacionalmente costoso. Los diferentes átomos se comportan de manera diferente.
Nadie había simulado con éxito antes un átomo de plata con estos efectos de desequilibrio. El equipo de Caliskan utilizó la supercomputadora Tetralith en Suecia para abordar el problema.
El resultado cambió el panorama.
La plata faltante revelada
Los efectos de no equilibrio explican la discrepancia.
El modelo de Caliskan indica que el Sol contiene un 55% más de plata de lo medido anteriormente. Esta no es una coincidencia perfecta 1:1 con las condritas CI, pero está cerca. Está lo suficientemente cerca como para descartar causas exóticas o estrellas perdidas.
La plata estuvo ahí todo el tiempo.
Los astrónomos simplemente no pudieron verlo con claridad debido a la compleja física atómica que obstruye la señal. El misterio no era un elemento faltante. Era un punto ciego en la medición.
A continuación, el equipo aplicará este método a otros tipos de estrellas. Puede que el misterio plateado del Sol esté cerrado, pero el universo tiene muchas otras cosas escondidas en su luz.


















